¿Por qué los "peques" pegan a sus padres?

Por Santiago Garcia Tornel
Pediatra de mis Hijos

Algunos padres, alarmados, me consultan porque su hijo les pega siendo pequeñitos. A partir del año es bastante frecuente esta actitud. Ellos que han intentado educarlo lo mejor posible con el máximo cariño y amor resulta que parece que se va volviendo agresivo y respondón. Cuando el niño se enfada con los papás o coge una rabieta les pega ¿Qué le pasa, doctor? ¿Cómo puede ser tan violento desde pequeño? ¿Cómo puede pegar a sus padres o a sus abuelos que lo han cuidado tan bien y lo quieren tanto?

No se explican cómo ha podido adquirir esta actitud si no tiene hermanos y no lo puede haber aprendido de otros. Las conductas agresivas como morder, pegar, romper, escupir, tirar son manifestaciones primitivas de enfados no controlados. Unos se aprenden por casualidad. Por ejemplo, morder suele aprenderse al empezar a masticar.

Pegar es un acto aprendido. Y no lo aprende viendo la tele, a estas edades, ni viendo a otras personas. Los padres de estos niños son buenísimas personas que por supuesto tampoco se pegan entre ellas. Pues si todo va bien ¿cómo demonios lo aprende?

Es muy sencillo. Los papás con su buena fe intentan disciplinar al niño como Dios les da a entender. Y es cierto que el niño aprende por repetición. Muchos papás, con la mejor intención y sin ser un maltrato dan un pequeño cachetito en la mano del niño si va tocar una cosa peligrosa o valiosa. Con este golpecito dan a entender al niño que su conducta es incorrecta y, a la larga, consiguen que no toquen las cosas. Hasta ahí parece un hecho razonable y no lesivo para el niño. No es un maltrato infantil. Es una forma de disciplina exagerada de unos padres que todavía no han sabido imponer claramente el concepto de la palabra: ¡No!

Ahora pongámonos en el lugar del niño; él ve que las personas que más le quieren le “pegan” cuando hace algo mal. En su interior piensa: “si yo, al hacer las cosas mal o que no les gustan me pegan yo cuando vea que hacen algo que no me gusta, aunque les quiera mucho, también les pegaré”. Dicho y hecho, al ir creciendo esta conducta aprendida la empleará contra sus padres sin que éstos hayan captado el origen del problema.

La solución del comportamiento del niño “que tiene larga mano” pasa por reconducir totalmente la situación y darle la vuelta como un calcetín. Si el niño va a hacer o tocar algo incorrecto se le cogerá y se le parará y, mirándole fijamente a los ojos, con voz autoritaria y sin chillar se dirá “No se tocan los... (objetos que los padres indiquen)” y no se le dará ningún cachete ni golpecito aunque sea mínimo en la mano o en cualquier parte del cuerpo.

No me canso de repetir que cuando un niño empieza a andar es como si a un adolescente se le hubiera comprado una moto. No para de explorar por la casa y, en ésta, hay muchas "tentaciones" de decoración o no que los padres deben "retirar temporalmente" hasta haber domado al "pájaro" en cuestión. Espero que nunca lleguen a la situación que les muestro:

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